50sEl género de Ciencia Ficción desarrolla una visión del futuro a partir del presente del momento de producción. Cuando pensamos el futuro, lo hacemos a partir de nuestro presente, en un ejercicio de extrapolación del ahora. Imaginamos coches mejores, móviles mejores, computadoras mejores y soluciones tecnológicas que ya aparecen en el horizonte, nunca inventos que realmente rompan con el paradigma presente. Si miramos hacia atrás en el género (me gusta creer que la Sci-fi surgió con la leyenda de Ícaro, aunque se impone que viene de Mary Shelley y el Monstruo de Frankstein, en el despertar de la racionalidad de la Edad Moderna), encontramos elementos que afirman esa idea: Julio Verne, completamente inserto ya en el género, creó barcos que se sumergían (Nautilus), cañones capaces de llevar hombres a la Luna… HG Wells trajo armadas de guerreros aéreos que aterraban continentes (Robur) y se le dio muy bien con La Máquina del Tiempo (en una de mis cajas…), pero en cada caso el futuro era un presente algo loco y nada más. Verne pintó un mundo destinado a cumplir todas las promesas de la Modernidad (la mayoría de las cuales veo realizadas) mientras que Wells reflexionaba sobre la naturaleza humana usando la extrapolación para tomar distancia del objeto de estudio. Pero su2002_the_time_machine_002 magnum opus es más un viaje al pasado (en un ejercicio de circularidad) que propiamente al futuro. Cuando miramos esas obras nos da la nítida impresión de que faltan llenar muchos huecos, por eso a cada adaptación al cine, por ejemplo, esas obras son bastante alteradas para adecuarlas a la estética contemporánea. De nuevo, la Máquina del Tiempo, en su versión más reciente (con un Jeremy Irons más raro de lo normal) incluye una biblioteca inteligente, cuyo avatar acompaña a los visitantes  y los orienta en sus consultas. Incluso se aburre sobremanera con la ignorancia de su visitante del siglo XIX. Son actualizaciones para hacer más accesible un producto de un siglo atrás cuyo núcleo permanece actual aunque no sus accesorios.

Al fin y al cabo, como género, la ciencia ficción debe dialogar con el presente… Por eso, al verla, nos vemos, aunque reflejados en un espejo raro, y nos reconocemos…

Al dividir los estilos de sci-fi, nos encontramos con todos los ya sabidos: far-west, bélico, grandes navegaciones y novelas filosóficas que más o menos abarcan a todas las grandes producciones del género (Star Wars, Star Trek, Battlestar Galactica).

tronComo estamos insertos en un flujo muy rápido de transformaciones (se ha producido más conocimiento en los últimos treinta años que en todo el resto de la historia de la humanidad), lo revolucionario de hoy, rápidamente se queda viejo. Libros que marcaron a una generación de fans como Neuromancer, de William Gibson, hoy son cosas de viejos. Películas como Tron, que absolutamente anonadaron al público, que no logró entenderlas, ahora son pan comido y nada más natural para un joven o para un telespectador promedio que un mundo virtual, donde se puede entrar y con el cual interactuar haciendo cosas imposibles en el mundo real. Apenas no se puede morir, pues morir en el mundo virtual es muerte segura en el real… Reglas del género… Matrix fue novedad en su estreno, un par de años después ya no sorprendia a nadie e, incluso, se le acusó a los directores de repetirse…man_in_the_high_castle

Como el futuro es pan comido y nos tiene bastante aburridos, una nueva tendencia ha surgido dentro de la Sci-Fi, el Retrofuturismo. Se trata de alterar la perspectiva del futuro (que ni tiene por qué serlo), desarrollando sus visiones a partir de un momento del pasado. Una suerte de línea del tiempo alterna. “Qué habría pasado si?” es la pregunta que explica todo el género. En a literatura, creo, el primer ejemplo significativo es “El hombre en el castillo alto” (The man in the high castle) de Philip K Dick (autor de Do Androids Dream of Electric Sheep? que daría origen al guión de Blade Runner). El libro pertenece al género de Ucronía (Aristóteles tendría una hemorragia con esas categorías de género… ninguna usa címbalos y flautas, o como se llamen), U (No) Cronía (Temporalidad), o sea, un tiempo inexistente, pero que podría ser, lo que es el Quid del asunto.

El retrofuturismo parte del entusiasmo por imágenes del futuro creadas en el pasado (como dice Wikipedia), es decir, es fundamentalmente una propuesta estética que nace de más de un siglo de producción de imágenes en portadas o ensayos, consideradas como arte y listo. Pero, como no podría dejar de ser, también es una actitud ética, porque al lado del goce estético viene también la añoranza de valores que consideramos superiores, pero también perdidos. No es de extrañar que stanley-livingstonuna de las épocas que más entusiasman a los admiradores del género sea la época de entreguerras, cuando EE.UU era, de cierta manera, una nación inocente (EE.UU es la cuna del género y ya), otra línea que surge de esa tendencia es el Steampunk, que parte de la explosión tecnológica del siglo XIX que se da a la par con la época más mediática de la exploración del Mundo, es la época de los “exploradores estrella” como Stanley (- El doctor Livingstone, supongo… está marcado en la literatura de la época). De cierta manera, una época deslumbrante para Europa, antes que se lanzaran unos sobre otros y se destrozaran en dos Guerras Mundiales.

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